Todavía te huele a verano si te concentras mucho en
ello
y te sabe a nostalgia de arena ardiendo y pies
descalzos
Y de repente esa destrucción de realidad equívoca
siempre a destiempo
En este parque de atracciones en el que te subiste
hace años
y en el que ya no queda espacio para una vuelta más
No paran de repetirlo por todas partes,
“tu vida empieza ahora”
y que puedes contarles si es mentira; empezó hace ya
tiempo
en otra realidad paralela y relativa
de espejos que hablaban por si solos
aunque no mostrasen nada más que reflejos
Y era más fácil así, ¿verdad?
Conformarse con el casi, y no buscar tanto el
completo
Pero no, con sus ansias de verdad absoluta,
te tuvieron que despertar
y cuánto desearías haber pisado el acelerador a fondo
y que jamás te hubiesen alcanzado
Al menos, no ellos
Se nos escapan las piedras de los zapatos
como si ya nada quisiese hacer daño
más por lástima que por compasión
Y aunque te parezca que no al final,
hay demasiada diferencia
Dicen que las puertas que se cierran, no es bueno
volver a abrirlas
Aun así te he visto observando el pestillo con
insistencia
como si mirándolo fijamente
fueses capaz de lograr que volviese a abrirse
Que te duele más la impotencia del todavía
que la posibilidad de salir corriendo
Y tu sangre sigue alimentada a base de rencor,
o de miedo. O peor,
de ganas de pedir perdón
No voy a decirte cuantas veces
has de levantarte oliendo a ceniza
antes de que seas capaz de oler el verano de nuevo
Ni tampoco voy a convencerte de cuanto tiempo,
te faltó para convencerla de que se quedará
O de cuantos kilómetros le quedan a esta carretera,
antes de que el contador se pare de nuevo
Pero sí voy a contarte que es mentira,
que la ilusión y la decepción no vayan de la mano
y que a las pesadillas no se curan a base de
despertador
No hay nada más peligroso que encontrarse un arma
y no saber disparar con ella
O peor,
no hay nada más peligroso que encontrarse un arma,
y no dejar de dispararse a uno mismo
No hay comentarios:
Publicar un comentario