Hay días
que amanecen grises,
como
cuando vivíamos mucho más al norte
y solo
oíamos la lluvia al otro lado de la habitación,
sin
atrevernos a abrir las cortinas,
en un intento de parar el tiempo debajo
del edredón.
Hay días
con amaneceres fríos
de
cielos despejados y trazos de aviones
que nos
recuerdan que hace tiempo
que ya
no vivimos en ellos
Hay días
en los que amanece y ya es otoño
y de
repente lo notas,
el paso
del tiempo,
y se
siente como un manto pesado
que nos
ha caído casi sin avisar.
Dónde se
han ido los rayos del sol
que
invitaban a apurar todavía un poco;
cómo si
pudiésemos dibujar días eternos
y noches
que nunca terminaban de llegar
Anoche
bailábamos canciones de otros tiempos
y entre
música de ayer
se nos
entremezclaban los pasos del todavía.
Desaparecer
es un estado factible
si uno
se limita a dejar el cuerpo en tierra
y lanzar
la mente al vuelo,
o eso
dicen.
[Y allí,
dónde la materia no existe
y no
somos más que aire parezco encontrarme,
a mí y a
todas las cosas que han vivido conmigo.
Y luego
la rabia,
de
volver a tierra y comprender,
que todo
eso ya se ha ido,
y que
está demasiado arriba
como
para querer recuperarlo,
que se
ha convertido en algo demasiado inerte,
como
para buscar revivirlo,
que el
tiempo perdido,
no
siempre se puede recuperar]
Claro
que también hay días de luz.
Y de
fuerza.
Y me
basta el recuerdo de tu risa
para
recordar los objetivos
que le
juramos cumplir al Atlántico,
a base
de esfuerzo y paciencia;
como si
pudiésemos dibujar el destino
a base
de piedras de sal.
Y aunque
falte el autor
parece
que aún quedan medios para terminar su obra.
Vuelve,
no soy tan fuerte.
Te echo
de menos
No hay
derrota más humillante
que la
batalla perdida contra el paso del tiempo
Y luego
tu recuerdo palidece
jugándole malas pasadas a mi memoria.
jugándole malas pasadas a mi memoria.
Y me agarro
a la última bala
con la
esperanza de que me saque lejos de aquí
sin más
objetivo que aprender a olvidar,
y sobrevivir.
Pero
siempre acabas lanzándome destellos de luz
que me
recuerdan a los días de verano
y me
hacen creer que aunque suene imposible,
todavía
podemos
Evitar la noche,
digo.