lunes, 29 de mayo de 2017

send me a postcard.

i. 

Parece que se nos ha vuelto a acumular el remordimiento
y no nos ha bastado con dejar la ciudad
para tratar de buscar aire puro en un mundo demasiado contaminado,
o así lo llaman. No sé.
A estas alturas yo sigo viendo el mismo barro por la ventana,
mientras ellos tratan de disfrazarlo con pintura y carmín:
- “qué labios más rojos tienes”.
- “Son para besar mejor.”
Son para marcar mejor.

Nos sigue pareciendo una auténtica barbaridad
hacer carreras en taxis públicos al amanecer.
Y aun así lo seguimos haciendo,
una y otra vez.
Buscan a alguien que les caliente las sábanas
y les ofrezca un cigarro al terminar.
Y se siguen largando por la ventana.
Como hacía tanto, o no tanto tiempo …

ii.

Se repiten las preguntas del pasado otra vez,
y en este remolino de circunstancias enrevesadas
volvemos a encontrarnos de nuevo ante la misma línea:
A un lado todas las cosas que hiciste bien,
a otro lado tu futuro,
o tal vez al revés.
(Ten cuidado, no vayas a equivocarte)
Me subo al tejado y me acuerdo de una conversación 
en un aeropuerto a miles de kilómetros de aquí.
Todavía nos sabía el pelo a sal, y a adrenalina.
Y aún así decidimos hacer las cosas casi bien,
y no nos salió tan mal, ¿verdad?
Que a veces el camino no es otro que el que tenías delante, 
aunque te empeñes en crearte junglas para no verlo.
Que el cristal siempre se puede romper.
Solo hace falta atreverse
y encontrar la piedra adecuada. Eso también.

iii.

Archivo en un buzón interno todos esos recuerdos
que duelen cuando tratas de releerlos,
Y al fondo, dejo hueco para todos aquellos
que te hacen sentir vergüenza,
y solo rezas para que nadie encuentre la llave.
Jamás.

iv.

Que me he cogido trenes solo por la necesidad de dar un abrazo
Pero también mil aviones solo por huir de los mismos.
Y llegados a este punto yo ya no sé
como de inteligente fue hacerlo así,
O cuánto me arrepiento de lo que quise hacer y no hice.
Que llegados a este punto sólo se me ocurre preguntártelo a ti
Y la respuesta me llega en ráfaga de frivolidad casi cínica
“lo que quiera que te haga feliz”

Y que difícil parece ser feliz a veces
cuando se te ha olvidado el significado de lo mismo.
Y es que alguien te contó alguna vez que ser feliz
no consistía solamente en sonreír.

v. 

Supongo que habría que empezar a distinguir
entre las cosas que todavía no tengo
y las cosas que nunca tendré,
Supongo que habría que volver a rebuscar en ese archivo interno,
Y sacar los recuerdos a pasear. Aunque solo sea por saludar.
Que ha llegado el momento de volver a hacer balance
Y atreverse a elegir otra vez un lado de la línea
(cruza los dedos por favor, no vayamos a elegir mal)

Que hemos pagado más deudas que las que nos correspondían,
y ya no nos queda tiempo para lamentaciones.
Un paso al frente, o al lado,
como ellos lo quieran llamar.
Pero un paso al final,
hacia el futuro.

vi.

Te regalo una sonrisa por mi memoria.
Una vez más mi corazón me ha sacado ventaja
y es mi cabeza a la que le toca salir a encontrarle.

solo una pista,
desde dónde quiera que esté, se ve el mar.