martes, 22 de noviembre de 2011

Mucho café, y poco tiempo

No nos bastó con echarnos de menos. Y entre cenizas de hierros forjados tuviste que destruir a bocajarro todo aquello que solo la paciencia había creado. Y mientras te liberabas de las cadenas invisibles que te habían a atado a una vida compartida me miraste una última vez “que nunca pudo ser, criatura” y que podía pedirle yo a diciembre, si una vez más me había pillado sin abrigo, en un invierno que me empeñaba en conseguir que no fuese frío, y que poco a poco me había calado hasta no sentir nada más.
No supe pedirle a nadie más tiempo, ni siquiera yo misma era capaz de concedérmelo. Y Madrid me lo recordaba en cada parada de autobús que aún me sonaba a tu nombre, en cada portal en los que tantos veces nos faltaron labios o en los bancos del parque a los que nunca más me atreví a volver. Por entonces también hacía frío, ¿verdad? Pero en mi cabeza se clavaba distinto. Como si de tu lado no fuese capaz de doler… Nos faltaron dos cafés y unos cuantos “lo sientos” y quizás hasta hubiese podido acabar bien. Pero como siempre se nos perdieron las palabras cuando más hicieron falta y cuando quise darme cuenta ya me había vuelto a equivocar de andén. “Aquí ya no hay nada que hacer”, y no te culpo. Ni yo misma me hubiera soportado ni un día más.
Pero si me dejas confesarte algo todavía miro de reojo cuando paso por tu calle. No vaya a ser que aparezcas de nuevo, no vaya  a ser que esta vez te decidas a volver a buscarme (a encontrarme)

domingo, 9 de octubre de 2011

sin ti

Me sale escribirte siempre a estas horas,
Cuando ya no queda luz para vernos y tu respiración se vuelve poco a poco fuerte, acompasada.
Lo pienso a menudo, ¿sabes?
Quién nos subió a los dos en este juego sin reglas en el que no paramos de escupirnos en cada cambio de estación.
Y te abrazo con más fuerza solo por miedo a que uno de los transbordos tú te bajes y te olvides de llevarme contigo
y me quede entre vagones para siempre, perdiéndote, (buscándote)

Parece que despiertas y me retiro a mi esquina,
se te ve tan tranquilo cuando duermes,
que intento grabar cada centímetro de tu piel en mi memoria para cuando llegue el día estar preparada.
Y en los kilómetros consiga dibujarte,
y recree una ilusión-tamaño-real a la que abrazarme por las noches

…....

Quizás sea a por eso por lo que te escriba a estas horas
Porque a pesar de intentarlo nunca lo he conseguido
y mi cama sigue fría sin tu cuerpo
y 90 centímetros me siguen pareciendo demasiados para estar sin ti

Que estaba tan mal acostumbrada que no me di cuenta de lo que perdía
y ahora te lo escribo en papel electrónico por si pudiese llegar a tiempo
Y échale perfume antes de leerlo
no vaya a ser que al final te sepa a poco
y a mi esta historia me sepa a nada

sábado, 10 de septiembre de 2011

No safety or surprise

Entre burbujas de aire y canciones sin letra cogió el tren de vuelta que tantos meses llevábamos evitando.
Y en fracciones de segundo se dividía nuestro tiempo mientras susurrabas "dilo otra vez y me quedaré para siempre". Pero eran tiempos en los que las palabras se entrecortaban antes de que los labios fuesen capaces de pronunciarlas. Y luego el viento nunca fue suficiente; así te lo explicaba con gestos mientras masticabas el placer de tu quizás una última vez.


...

Pero no, nunca fue suficiente.

domingo, 31 de julio de 2011

París



Hay un muchacho en el metro, regalando poemas de amor.

Báilame el agua
Duerme conmigo
Mece mi paz
Tu sonrisa es mi abrigo
Húndeme en besos
Olvida el olvido
Hoy vale más el presente
Que todo lo vivido.

lunes, 25 de julio de 2011

Alineaciones estelares

Con los ojos cerrados y los puños apretados.
Aguanta la respiración, ya casi estamos.
La ciudad a nuestras espaldas y el universo entre los dedos de los pies.
Más rapido.
Sientes el viento en tus oídos, casi un silbido.
Todavía más rapido.
5 horas de evasión absoluta en un cielo negro que no acaba.
"La vida es demasiado corta"
y el espectaculo interior de mil y un sentidos confusos se superan con el éxtasis de lo imposible.
Ya vuelas.
Y de improvisto en esta noche inventada
de antigravedad fluorescente y sonidos de ultrarradio
algo cambia....

Regresan las burbujas de los pies a la cabeza.
como un recuerdo de una sensacion casi olvidada.
Aún sientes miedo.
"Quién te encerro en esta jaula",
Buscas la llave y la encuentras.
Ya estas casi, sólo queda un paso y atreverse a dar el salto;
como tantas otras veces.
como cuando la ilusión aún existía y te atragantabas de sobredosis.
El vértigo te atraviesa pero la curiosidad es más grande.
Sólo un paso más. Infinto.

Y justo cuando arañas a la sublimidad con los dedos un reloj te recuerda que tu tiempo ha acabado.
Y deceleras.
Como el cobarde en el que a ti mismo te has convertido.
Ya no hay tiempo para promesas de un minuto
ni para ojos chispeantes de noches galacticas.
El sol asoma, la realidad comienza.
Y te alejas de allí con los besos aun encerrados en tus puños apretados,
con las caricias que solo existirán en la memoria,
y con la angustia de a quien aún siendo joven, le han marchitado.

Ahora dime tú quien ha cambiado y si es verdad que jamás deberíamos habernos encontrado.
No me digas nada y fúmate otro cigarro
que esta noche de alineaciones estelares sigue siendo nuestra todavía unos minutos mas.
"Deja que te caliente con los ojos que rozarte me da miedo"
Y me alejo de allí con un millón de cicatrices reabiertas adornandome cuerpo
Un último beso sin labios y, como siempre,
cuídate de más...

martes, 12 de julio de 2011

Regálame palabras

Cuando ya no puedas más,
y te canses de andar sin rumbo, buscando una vida inexistente
Cuando vuelvas a recorrerte las calles sin que se te escape una sonrisa
y te empape la lluvia de tu propio sudor, y te falten más uñas que morderte.
Cuando se  te escape el dinero en amor de una noche
y aborrezcas la imagen del espejo.
Cuando te sobre el tiempo y te falten instantes
y el mundo entero parezca condenarte a tu extraña penitencia de estar vivo...

Entonces regálame palabras.
Y recuerda aquellas poesías que escondiste debajo de la almohada
Adórname el mundo con colores invisibles y vísteme de blanco de nuevo
Cásate conmigo, y no una sino cientos de veces en aquella noche inventada que una vez recreaste en tu mente
¿Recuerdas?
Entonces no había una sino tres lunas bailando a nuestro alrededor
Y llevabas unos ojos que no sabía bien si me miraban a mí o solamente se empapaban del mundo

Regálame palabras con sabor a Atlántico
Y escapémonos de la ciudad en el primer tren que pase.
Siempre quisiste, ¿verdad?
Y siempre te tomé por demasiado loco como para querer acompañarte.

Muchos veranos han pasado desde aquella vez que me pusiste el mundo en mis manos.
Y muy mal te has tenido que ver para acabar como ahora,
Y es por eso que te digo,
levanta las manos,
todavía nos queda un poco de aire a ti y a mí
y que dure lo que aguanten nuestros pulmones
sin importar las cenizas de nuestros vicios
sin importar los mil perdones que aún me debes.

Regálame palabras

Que ahora mismo, es lo único que me hace falta.

lunes, 4 de julio de 2011

No me faltes

No me faltes.
A pesar de que te hiera, que te arañe el alma,
que te amenace en cada encuentro con levantar el vuelo.

No me faltes.
No me faltes que me sangran las pupilas de llorarte,
que se me escapa el corazón por no quererte,
que se me agrietan las manos por buscarte.

No me faltes,
no me faltes aunque te duela no poder controlarme.
No me faltes aunque ya no sepas que hacer para callarme.

Y ódiame porque también lo tienes permitido,
pero también quiéreme sin que apenas lo compense.
Y déjame vestirme de gata y tirarme a la luna en cada madrugada
y déjame jurarte ebria de vida que no necesito a nadie más como compañía.
Y déjame volver a buscarte al salir al sol, sin uñas, sin llantos, sólo cansada de lo puta que puede ser la vida.
Déjame equivocarme, y atrévete a equivocarte conmigo.
Déjame amarte hasta que pierdas completamente la cordura
pero déjame asegurarte que jamás encontrarás una jaula a mi medida.

No me faltes.
No me faltes aunque no logres encontrarme.
No te canses. No te pierdas.
Vete lejos pero deja alguna pista para que pueda encontrarte.
Llévatelo todo, y quédate conmigo.
Olvida mi nombre, pero jamás lo busques en otras.
No me faltes. No quieras faltarme.
Y déjame pedirte perdon por no querer crecer nunca.
Y déjame perdonarte por pedirme que lo haga.

No me faltes,
aunque se nos escape el tiempo entre los dedos.
aunque te sobre cada noche el mundo entero.

y déjame faltarte a veces un misero instante.
Que yo jamás podré olvidarme de volver a buscarte.

martes, 26 de abril de 2011

Noches de incendio

Y sí, te lo pregunto a ti. A ti que acabaste con mi dignidad y me arrancaste la ilusión que tú solo creabas. A ti que me sacabas las sonrisas y después las regalabas. A ti que me querías solo a oscuras y que a la luz del día jamás te lo perdonabas. Te lo pregunto a ti, sí, te lo sigo preguntando a ti…

Porque a pesar de todo todavía recuerdo cuando las cosas aún parecían nuevas y me despertaba contigo a centímetros cada mañana. Y cómo nos gustaba cosernos al colchón, ¿verdad? Nunca conocí a nadie con tanta imaginación para inventarse cien mil tipos de excusas que te sirviesen para retenerme aún cinco minutos más en la cama.
Una vida a contrarreloj, con prisas. Aprendí a valorar el tiempo en base a los segundos que me dejabas compartir contigo. Y aprendí a morirme por dentro en tus silencios y a renacer con cada frase que te atrevías a concederme de nuevo.

Pero no todo fue poesía, eso ya lo sé yo. Y es que tú y yo nunca fuimos de los de “cariño, llámame cuando llegues”, nunca estuviste para cargarme las bolsas, ni tampoco me recogiste en ninguna estación.
Tú y yo siempre fuimos más de revolcones por las esquinas, de promesas en servilletas de papel, de mensajes en forma de platos rotos cuando me jurabas no volver… Pero qué podía importar, ¿verdad? Si perdíamos la cabeza en cada reencuentro y me rompías los despertadores en cada amanecer.
Destruiste mis miedos, me enseñaste a soñar. Conmigo enterraste la palabra imposible y la rutina jamás se llegó ni a asomar.

Y aun así lo supimos desde el principio. “Demasiado intenso”, solías decirme. Y qué malos eran los momentos en los que te daba por pensar… Y entonces yo volvía al tejado, a ese rincón mío que tú poco a poco hiciste nuestro. Y te odiaba pensando que de verdad esta vez significaba final. Cuántas veces me juraron que era mejor así, cuántos otros quisieron ocupar tu lugar.
Sin embargo tú siempre volvías, ¿verdad? Con el rabo entre las piernas y con un simple “volvámoslo a intentar”. Y entonces ya estábamos otra vez; “tú y yo y el mundo a nuestros pies”, no importaba cuanto te jurara que esta vez sería diferente siempre acababas convenciéndome de que existía un universo paralelo y que tú y yo gobernaríamos sobre él.

Pero como toda historia también la nuestra encontró su final. Y te fuiste con cualquiera alegando que ya era hora de centrar cabeza y te olvidaste tus fantasías arriba en el tejado, junto a todo lo demás.

Sin embargo ya ves, absurda como es la vida te lo sigo preguntando a ti, que me arropaste con mil historias para no dormir cada noche, a ti que me esculpiste en mil sonrisas, a ti que te reíste de mis lágrimas, que me destruiste mil veces y te olvidaste de recomponerme otras tantas… A ti que me lloraste sin razón. A ti que me abandonaste sin jamás pedir perdón.

“Y si fueran reversibles aquellas noches de incendio”


jueves, 10 de febrero de 2011

Palabras para Julia

 Tú no puedes volver atrás porque la vida ya te empuja  como un aullido interminable. 
Hija mía, es mejor vivir con la alegría de los hombres que llorar ante un muro ciego. 
Te sentirás acorralada, te sentiras perdida y sola tal vez querrás no haber nacido... 
Yo sé muy bien que te dirán que la vida no tiene objeto, que es un asunto desgraciado. 
Entonces siempre acuérdate de lo que un día yo escribí pensando en tí como ahora pienso. 

Un hombre sólo una mujer así tomados de uno en uno son como polvo; no son nada.
 Pero cuando yo te hablo a tí, cuando te escribo estas palabras, pienso también en otros hombres. 
Tu destino está en los demás, tu futuro es tu propia vida, tu dignidad es la de todos. 
Otros esperan que resistas, que les ayude tu alegría, tu canción entre sus canciones. 
Entonces siempre acuérdate de lo que un día yo escribí pensando en tí como ahora pienso. 

Nunca te entregues ni te apartes junto al camino, nunca digas no puedo más y aquí me quedo. 
La vida es bella, ya verás como a pesar de los pesarestendrás amor, tendrás amigos. 
Por lo demás no hay elección y este mundo tal como esserá todo tu  patrimonio. 
Perdóname no sé decirte nada más pero tú comprende que yo aún estoy en el camino...

 Y siempre acuérdate de lo que un día yo escribí pensando en tí como ahora pienso.
 

 





 
 

martes, 25 de enero de 2011

"Los que no pueden más..."

Tarde o temprano la gente se olvida. No importa cuantas veces oigamos las misma frases vacías. A la hora de la verdad nada importa; nadie nace para estar solo pero al final del día nadie duerme acompañado.
Nos asusta el tiempo, más que nada en este mundo. Las cosas que nunca haremos, los sitios que jamás visitaremos, la gente que tal vez nunca conozcamos… Vértigo. Vértigo de vivir demasiado rápido y sentir demasiado poco. Somos conscientes, nos despertamos cada día y alguna parte de nosotros mismos se pregunta si será el último.
Y aun así de igual manera, lo dejamos pasar, nos dejamos marchar. Continuamos el viaje y nos olvidamos de aquellos que juraron hacerlo a nuestro lado. “Nada es tan importante”, ¿verdad? Que el presente, el momento que tenemos en frente. Pues bien, necios como somos nos lo acabamos creyendo y el mundo acaba reducido al egoísmo de intentar seguir sobreviviendo. Día a día, sin importar qué o a quién dejaste detrás.
Nos auto-convencemos de nuestra propia fuerza, y nos sentimos invencibles.
Que sí, que yo también he estado ahí…

Y luego en un instante todo se acaba. Y en algún punto de tu memoria recuerdas aquel día en que te juraste que aún no terminaría. Que teníamos tiempo, que nos quedaban tantas cosas por hacer que qué necesidad había de intentar correr.
Luego el abismo se hace inmenso y nadie puede ayudarte a salvarlo. Y los puentes que construyes son tan frágiles que les basta un soplo de aire frío para derrumbarse de nuevo…
Y ahí te quedas tú. Débil, vulnerable. Con tus recuerdos como única compañía. ¿Y dónde fueron todos aquellos que tanto prometieron?
(...) El mundo nunca dejó de girar por ti ni un solo instante.

Y llevas el caño a tu sien apretando bien las muelas. Y cierras los ojos y ves todo el mar en primavera. “Bang, bang, bang”, hojas muertas que caen, siempre igual, y los que no pueden más; se van…

jueves, 6 de enero de 2011

Amaneceres

Os hablo de morirse por dentro para renacer en cada pestañeo.
Dejar que tu vida se reduzca al aliento del uno más uno.
Desgarros, a ras de piel. Compasión pérdida.
¿Que sigue quedando mucho?, por supuesto.
Te pones a pensarlo y da hasta miedo.
Salido de la nada.
Entre promesas que nunca funcionaron y soluciones de otro tiempo.
Que masticabas ansiedad y dormías entre fracaso.
Que tu vida quedó reducida a cenizas de las que no tenías ni la más remota de idea de cómo renacer…
Y ahora mírate.
Esta eres tú.
Millones de años luz después y con demasiados fuegos artificiales en la cabeza.
 Y reduces a saliva tus momentos más valiosos,
Y qué le vas a hacer, ¿verdad?
Al fin y al cabo nadie nació para estar solo.

(…)
Pero que os voy a contar que no sepáis.
A quién no se le ha escapado una sonrisa de vez en cuando,
Y quien me niega que a veces no hay mejor sensación que la de compartir colchón.

Y así entre un humo cada día más barato que se esfuerzan en pedirle que extermine no sabe sino reírse.
De ella, de sí misma, del mundo entero.

Ya pueden morirse todos.
Ella renace de nuevo.



martes, 4 de enero de 2011

Mumbai



Hold up... hold on... Don't be scared
You'll never change what's been and gone
May your smile... Shine on... Don't be scared
Your destiny may keep you warm.