Los amaneceres suelen parecerse
sin importar demasiado dónde te encuentres.
Hace mucho que le arrebatamos la capacidad a
la vida
para atreverse a tomar decisiones.
Ya no nos queda tiempo de cuestionar,
de pararse un segundo,
de beberlo mas despacio
y saborear la miel de quién cocina a fuego
lento.
Existen pequeños placeres a los que
aprendimos a renunciar
a base de ambición y ganas
y falta de sueño.
Y así era el mundo que decidimos crear para
nosotros
sin importarnos nada todo lo demás.
Hasta que llegaste tú.
Volvemos a los inicios sin finales y a los
saltos de pagina.
No importa cuántas veces nos prometimos
que jamás volverían a pillarnos
desprevenidos
ha vuelto a ocurrir.
Y ahora me lo bebo a voz de pronto
rodeada de la ansiedad de este nuevo mundo
que nos impregna las ideas hasta fundirnos en un estado
de confusión constante.
Niebla de juicio. Falta de realidad.
Y quizás todo esto no sea más que una ilusión creada
a partir de una historia de ingenuidad inconsciente,
y felicidad aparente.
Quizás no tarde demasiado en despertarme de
este sueño
y ahogar en mil bares todas las razones
por las cuales me sobra haberte conocido.
Que nos bastó con conocernos de lejos para
saber que llegaríamos muy dentro
Y ahora se me antoja todo tan intenso
que no se si abruma más de lo que llena
que no se si abruma más de lo que llena
y seria mejor deshacerse de ello
antes de que nos afixie por dentro
antes de que nos afixie por dentro
y nos queme por fuera.
Voy a explicarlo mejor.
Que nos hemos dedicado a escalar montañas
para dejarnos caer en picado,
a perder el rumbo y orientarnos a ciegas
en un desierto de mares de gente
que no dejan de invadirnos de curiosidad.
Hablo de paisajes absorbentes,
del mundo en una imagen
y dos ojos mas con los que contemplarlo.
Una carrera,
la más rápida que jamás viviste.
El planeta a toda velocidad a través de
railes de dudas
que no hacen sino recordarte que una piedra
más
y volverás al agujero del que quizás jamás
debiste salir.
O al que tal vez nunca debiste volver.
Hemos perdido la coraza y con ella
todas las razones por las que no ser
felices.
Y nos entran tantas ganas como miedo al
intentar comprender lo incomprensible.
Un cigarro más, se nos acaba el tiempo.
Y aún sabiendas que todo venía con fecha de
salida
se me han derrumbado los límites.
Y mas allá: infinito
Como todas las noches que dormí contigo
Como todos los besos que aún guardas para
mí.
Dicen que las distancias no son más
que espejismos de excusas para aquellos
que se olvidaron de las razones para seguir
luchando.
Round 1, amigo mío
Y me sobran las explicaciones que darte,
Para asegurarte que no importa cuán fuerte
peguen,
todavía me queda un rato para aguantar de
pie.
Parece que aclara el día
y con él empezamos de nuevo.
No tardará mucho en amanecer.