Entre burbujas de aire y canciones sin letra cogió el tren de vuelta que tantos meses llevábamos evitando.
Y en fracciones de segundo se dividía nuestro tiempo mientras susurrabas "dilo otra vez y me quedaré para siempre". Pero eran tiempos en los que las palabras se entrecortaban antes de que los labios fuesen capaces de pronunciarlas. Y luego el viento nunca fue suficiente; así te lo explicaba con gestos mientras masticabas el placer de tu quizás una última vez.
...
Pero no, nunca fue suficiente.
Y en fracciones de segundo se dividía nuestro tiempo mientras susurrabas "dilo otra vez y me quedaré para siempre". Pero eran tiempos en los que las palabras se entrecortaban antes de que los labios fuesen capaces de pronunciarlas. Y luego el viento nunca fue suficiente; así te lo explicaba con gestos mientras masticabas el placer de tu quizás una última vez.
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Pero no, nunca fue suficiente.
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