martes, 17 de julio de 2018

El cariño no se recuerda


Hace unos meses leí a una escritora que empezaba un poema así
Acto seguido, o eso me cuenta mi memoria,
me recuerdo en la terraza de un bar confesándole a Carlota
que me encantaría escribirle unas palabras en su día especial.
Ese que llevamos esperando tanto tiempo
que da hasta vergüenza confesar.
Recuerdo el brillo de sus ojos,
y ese no sé qué al leer en alto un poema de Francisco Luis Bernárdez
que llevamos recitando en sueños desde el día que conoció a Gonzalo.
Por aquel entonces nos dormíamos entre almohadones de un país del norte
soñando con lo que algún día serían nuestras vidas.
Ella lo tenía muy claro, ese poema representaría su vida con Gonzalo,
ese poema seguiría con ella 8 años más tarde.
¿Quién en su sano juicio iba a decirme entonces, que el cariño no se recuerda?

Recuerdo las primeras veces, los primeros cosquilleos.
El “porfa cinco minutos más que mira lo que me ha escrito y ahora no puedo dormir”
Recuerdo los días en Inglaterra, las noches en las que empezó a surgir la magia
Y aunque parezca mentira recuerdo el día que nos confesó,
que Gonzalo había venido a quedarse.
Y que nada en este mundo iba a convencerle de lo contrario.
He de reconocer, Gonzalo, que por aquel entonces yo ya te quería,
Y que a pesar de la poca cabeza que teníamos, nadie se opuso demasiado a brindar por ello.

Si me pongo a pensarlo con fuerza me cuesta discernir si ha pasado una vida o un instante.
Si fue ayer cuando a Gonzalo le daba vergüenza invitar a Carlota a cenar
O una eternidad desde la última vez que les vi reírse juntos.
Lo pienso un poco más intensamente y me acuerdo de lo idiotas que fuimos
pero sobre todo, me acuerdo de cuanto crecimos.
Quizás haya pasado una vida al fin y al cabo.
Una vida de alegrías y llantos, de aciertos y errores.
Una vida que como bien resumía nuestro querido poeta Francisco:

Porque después de todo he comprendido
Que lo que el árbol tiene de florido
Vive de lo que tiene sepultado.

Por esa razón, casi mejor, vamos a centrarnos en el presente.
Veo a Carlota y veo confianza, veo fuerza.
Veo el miedo y la inocencia de las primeras veces
Pero también veo esa seguridad en sí misma y en sus principios
que me hicieron agarrarme a ella hace casi una década,
y que ha hecho que no me suelte.
Carlota es perseverancia, firmeza, y sobre todo, Carlota es paciencia.

Veo a Gonzalo y es adrenalina, es ímpetu.
Es amistad y también lealtad.
Veo cariño, sí, del que se recuerda.
Y veo una ternura infinita por aquello que le importó mucho antes
de que él mismo supiese lo que significaba enamorarse.
Gonzalo es un huracán, un revoltijo de emociones,
una persona que no entiende el “no” como respuesta final a sus preguntas.

Les miro a los dos
y veo mucha falta de cabeza traducidas en ganas de vivir.
Veo errores, sí y equivocaciones.
Pero veo una capacidad innata para saber pedir perdón. 
Juntos son fuego. Son agua. Son equilibrio.
Juntos se volvieron roca
y edificaron lo que hoy en día ya sólo forma parte de los cuentos.

Por todo esto, esta noche más que nunca, veo el futuro.
Veo a dos niños que aunque nos cueste a veces reconocerlo,
se han hecho mayores.
Veo el cariño y la constancia que se han dedicado el uno al otro
y no puedo evitar sonreír al pensar en todo lo que han vivido juntos,
pero sobre todo, en todo lo que les espera.
Y es que chicos, se avecinan curvas sí, y de las buenas,
pero no me cabe la menor duda que mientras sigáis de la mano
no habrá tormenta que consiga hundiros;
Y solo tenéis que mirar a vuestro alrededor para daros cuenta,
de que no estáis solos en esta nueva aventura.

El otro día nos reíamos,
“como dos personas pueden llegar a conocerse tanto
teniendo no más de 27 años”. 
Y yo no sé si fue cuestión de suerte
o si simplemente deberíamos seguir dándole una oportunidad al destino.
Tampoco sé si el cariño se recuerda o no.
Lo único que afirmo esta noche
es que no hay más que mirarles para darse cuenta;
que si el amor existe debemos sentirnos afortunados,
porque hoy, 13 de julio, el amor está delante de nosotros.


Los Gigantes, Tenerife. Enero '18

No hay comentarios:

Publicar un comentario