domingo, 25 de mayo de 2014

Curiosidad

Si vous n´avez pas, dès ce jour, le sentiment relatif de votre durée, il est inutile de vous transmettre, 
il est inutile de regarder devant vous car devant c´est derrière, la nuit c´est le jour. 

Recuerdo la primera vez que me lo explicaste
un verano de hace ya demasiados
y lo poco que lo entendí.
“A mí me parece precioso”, dijiste.
“Y a mí también”, contesté. 
Y no sé si fue Léo Férre con su poesía 
o el estar escondida en unos arbustos de un país del norte 
solo por mirarte a los ojos 
pero tengo que confesar que en aquel momento no entendí nada. 
O al menos, 
mucho menos de lo que entiendo ahora.

Es inútil mirar detrás de tí porque el futuro y el pasado se confunden; 
como el día sucede a la noche

Y que razón tenías.
Nos hemos acostumbrado a no pensar tanto, 
o al menos,
a pensar mil veces menos de lo que hacíamos antes
El futuro ha dejado de ser un destino desconocido 
para convertirse en la siguiente parada de esta red de tren 
que nosotros mismos diseñamos.

“Véndame los ojos”, me pides. 
Y confías en que así todavía puedas sentir 
como se te eriza la piel al atravesar la puerta del vagón.
Miedo al futuro, lo llaman algunos. 
Para mí no es sino curiosidad por lo desconocido, 
curiosidad y ganas. 
Y esperanza.

Pero qué ocurre cuando ese destino que soñábamos tan brillante 
no resulta ser más que un cúmulo de desaciertos 
que amontonados en una sucesión de instantes demasiado breve 
parece imposible que consigamos tragar. 
Qué pasa cuando no existen caballos blancos, 
ni tardes de verano. 
Cuando las playas de arena blanca no son más 
que un pedregal de rocas afiladas 
que amenazan con despedazar tus sueños 
a cada paso que te atrevas a dar. 
Qué pasa entonces con la curiosidad 
y cuán fina puede llegar a ser la línea 
que separa la seguridad del miedo. 
Y a nosotros con ella.

Es inútil mirar detrás de ti
Pero más inútil parece no hacerlo cuando llegados a este punto 
se nos acumulan las flores que nunca recibimos, 
las cartas que nunca mandamos, 
un millón de “lo sientos”; 
uno por cada vez que pudimos sed felices 
y decidimos en cambio continuar
en esta persecución de algo más bueno, 
más brillante, 
más imposible. 

Más inútil todavía parece no desear que Léo tuviese razón 
y fuese verdad que el futuro y el pasado se confunden, 
devolviendo a la vida la capacidad de restituir 
lo que nosotros mismos le arrebatamos 
a base de cabezonería y descaro.

“Solo cinco minutos más. Al menos para confesarlo todo”
Pero quien soy yo para concederlos 
cuando ni yo misma sé si tiene perdón 
el habernos marchado antes de tiempo.
Y qué fácil es culpar al resto 
cuando es a ti a quién no consigues mirar en el espejo.

Pero sabiendo que los dados nunca estuvieron de tu parte 
solo te queda rezar para que sea la noche capaz de confundirles a todos.
Y despertar mañana en la próxima parada 
con un nuevo día amaneciendo desde el otro lado de la estación. 
Quitarse la venda y que todo vuelva a ser 
como se supone que debería haber sido siempre.

Y bienvenida seas curiosidad.

Y hasta la vista.


Naples, Italy '14



No hay comentarios:

Publicar un comentario