Se nos han acumulado los malos ratos
por todos los trastos de la habitación.
Como una epidemia mal curada
que no puede sino contaminar todo aquello que toca.
Como cualquier catástrofe natural que pueda imaginarse
tu perjudicada cabeza de niebla y malos pensamientos.
Aun así, aquí estamos bien, ¿verdad?
Seamos sinceros,
no es más que a lo que nos hemos acostumbrado.
Y aunque te juré que sería capaz de mantener
la cabeza alta pasase lo que pasase
el viento no siempre sopló de mi lado.
Y salí corriendo,
más veces de las que me gustaría reconocerte
y sé la rabia que te da que te lo cuente
y luego esas chispas que rechinan en tus dientes
solo por imaginar.
Parecemos dos cristales mal fregados
en los que no deja de acumularse el polvo,
y el vaho,
de todos los alientos que nos faltaron por echar,
de todos los versos que secuestró el silencio.
por todos los trastos de la habitación.
Como una epidemia mal curada
que no puede sino contaminar todo aquello que toca.
Como cualquier catástrofe natural que pueda imaginarse
tu perjudicada cabeza de niebla y malos pensamientos.
Aun así, aquí estamos bien, ¿verdad?
Seamos sinceros,
no es más que a lo que nos hemos acostumbrado.
Y aunque te juré que sería capaz de mantener
la cabeza alta pasase lo que pasase
el viento no siempre sopló de mi lado.
Y salí corriendo,
más veces de las que me gustaría reconocerte
y sé la rabia que te da que te lo cuente
y luego esas chispas que rechinan en tus dientes
solo por imaginar.
Parecemos dos cristales mal fregados
en los que no deja de acumularse el polvo,
y el vaho,
de todos los alientos que nos faltaron por echar,
de todos los versos que secuestró el silencio.
Hubo un tiempo en que fingimos
que entre basura no viviríamos para siempre.
Por qué será que siempre volvemos al inicio
y terminamos aquí.
En el mismo trocito de tu mundo y el mío
que un día nos resignamos a compartir.
Todavía no comprendo por qué
no nos decidimos en su momento
a cerrar las cortinas y echar la llave;
como si en el mundo no hubiese ya suficientes tristezas
como para añadirle la nuestra,
como una pesadumbre que invade y que pesa,
y te impide caminar.
Ni los cigarros me han vuelto a saber igual.
que entre basura no viviríamos para siempre.
Por qué será que siempre volvemos al inicio
y terminamos aquí.
En el mismo trocito de tu mundo y el mío
que un día nos resignamos a compartir.
Todavía no comprendo por qué
no nos decidimos en su momento
a cerrar las cortinas y echar la llave;
como si en el mundo no hubiese ya suficientes tristezas
como para añadirle la nuestra,
como una pesadumbre que invade y que pesa,
y te impide caminar.
Ni los cigarros me han vuelto a saber igual.
Pero no quieras parecerte a esos viejos
de esperanzas rotas y pesimismo acumulado;
hoy no.
Parece que sale el sol.
Ya va siendo hora de marcharse.
Me lo explicaste mil veces:
nos acostumbramos a vivir entre bazofia
de batallas mal ganadas por otros
que jamás fueron nuestros héroes.
Y ahora mírales,
no les ha ido mal, ¿verdad?
Y te quedas sin uñas cuando los ves
apareciendo en canales de pago
con sonrisas de felicidad insultante
que jamás se merecieron.
(apriétame la mano otra vez,
todavía soy capaz de entenderlo)
de esperanzas rotas y pesimismo acumulado;
hoy no.
Parece que sale el sol.
Ya va siendo hora de marcharse.
Me lo explicaste mil veces:
nos acostumbramos a vivir entre bazofia
de batallas mal ganadas por otros
que jamás fueron nuestros héroes.
Y ahora mírales,
no les ha ido mal, ¿verdad?
Y te quedas sin uñas cuando los ves
apareciendo en canales de pago
con sonrisas de felicidad insultante
que jamás se merecieron.
(apriétame la mano otra vez,
todavía soy capaz de entenderlo)
No comprendo muy bien
en qué se nos ha ido otro año.
Exactamente qué pretendes que resuma
de este sonido en pausa que defines
como días de camino hacia ningún lugar.
Todo lo que ha pasado no tiene valor ninguno
si no aprendemos a recoger los restos y a empezar de cero.
No queda más remedio que esconder bajo la cama
esta carga de rutina y ansiedad
y sacudirse el polvo,
que no será la última ni la primera
(eso me lo enseñaste tú, aunque no te acuerdes)
Y tiñe de poesía todo lo que quieras,
y la cantaremos desde la estación.
en qué se nos ha ido otro año.
Exactamente qué pretendes que resuma
de este sonido en pausa que defines
como días de camino hacia ningún lugar.
Todo lo que ha pasado no tiene valor ninguno
si no aprendemos a recoger los restos y a empezar de cero.
No queda más remedio que esconder bajo la cama
esta carga de rutina y ansiedad
y sacudirse el polvo,
que no será la última ni la primera
(eso me lo enseñaste tú, aunque no te acuerdes)
Y tiñe de poesía todo lo que quieras,
y la cantaremos desde la estación.
Nos espera un mundo entero y algo de tiempo,
una conciencia nueva y cien mil caras desconocidas.
Y ganas, sobre todo ganas,
ganas de volver a encontrarte con tu libertad espantada
y esta vez sin fecha de caducidad.
Guardo un par de cigarros para el camino
y una guitarra para cuando no puedas dormir.
Dicen que la tristeza si la abanicas
se extiende como el fuego,
y que eso da calor,
también.
He añadido un par de recetas contra la nostalgia
a nuestro libro de cuentos,
no vaya ser que me ponga tonta
y me dé por querer volver;
pregúntale al viento cuantas veces acabé
empapando la pólvora de lágrimas de impotencia
y ya sabes que después,
sin chispa no soy nada.
Puedes ponerle el nombre que quieras a esta huida,
fingir que estuvo bien
o avergonzarte el resto de tu vida.
Pero ya sabes que lo único capaz de derribar miradas
es construir muros tan altos como el cielo
que impidan ver la luz.
Y esta vez pienso quedarme del lado bueno.
Y de camino a la estación me vuelve esa frase tuya
que me repetiste el día que se paró el mundo.
que me repetiste el día que se paró el mundo.
Hay dos tipos de cosas: las que se tienen y las que no se tienen.
Y solo hay un tipo de personas.
| Cuba, Dec'12 |
No hay comentarios:
Publicar un comentario