viernes, 13 de enero de 2012

Repulsión

La primera vez solo sintieron repulsión. Como si fueran tan semejantes que se repelieran uno al otro aún a distancia; cada uno con un tipo de esencia que solo deseas mantener lejos, distante.
Y por esa razón al principio no supieron como llamarlo. Empezó como una lucha, un juego de dos mentes despiertas dispuestas a demostrar quién valía más, cuánto eran capaces de soportar. Pero poco a poco el contacto se hizo fuerte, ambas mentes se fusionaron y se sintieron muy dentro con solo mirarse... Fue como un orgasmo mental, como un fuera de sí, un sinsentido, una explosión, una alegría fuera de contexto. Fue el fin de una lucha y el inicio de algo mágico donde la seguridad dio paso al miedo y cambiaron finitud por eternidad, soledad por compañía. Pero las fusiones que nacen de lo prohibido traen problemas y lo que está bien es demasiado diferente de lo que debería ser lo correcto. Entonces lo bueno se vuelve malo y el final está tan cerca que se huele...

Al despertar no queda nada. Y ni su propia razón será capaz de comprender si esa fusión ocurrió realmente. Aun así de vez en cuando sienten nostalgia de algo oculto, de ese algo que saben prohibido pero a lo que no se puede evitar echar de menos. Buscan cariño en frío y lo reciben en forma de rabia creándoles un vacío que llenan con optimismos sin sentido. ¿Qué tontería no? No se puede echar de menos algo que nunca ha ocurrido y a sabiendas que hacer las cosas bien no significa hacer lo correcto, lo correcto siempre resulta más seguro. Y así se pasan los días mientras el recuerdo palidece; qué la vida sigue...


NYC, december 2011


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