(...) Se ha hecho tarde. Es eso. Ven, siéntate. ¿Prefieres hablar o follar? Te lo explico, aquí ya no queda nada más que recuerdos. Se nos ha acabado el tiempo. Tú ya no me conoces, yo aún te veo como el mismo. Me ha costado un rato aceptarlo.
¿Y el miedo? Habrá que ignorarle. Hasta que se calle. Hasta que se límite a aceptar como todos que nada es para siempre y las cosas tienen un final. Y vendrán otras, muchos otras. Y me buscarás en miles de faldas desconocidas hasta que por fin te olvides de encontrarme. Pero pasará, que es lo importante, y aprenderemos a vivir sin necesidad de violarnos a cada segundo; con las reglas más claras, con el reloj más despacio. Y no me pongas esa cara de decepción que esto ya no es un juego corazón, y un día me darás las gracias, como se las cantas a todas. Y por si acaso te quedan dudas te confieso que nunca te quise más allá de un polvo en el salón. Lo demás fue rabia, y no se puede vivir de ella toda la vida.
¿Y el miedo? Habrá que ignorarle. Hasta que se calle. Hasta que se límite a aceptar como todos que nada es para siempre y las cosas tienen un final. Y vendrán otras, muchos otras. Y me buscarás en miles de faldas desconocidas hasta que por fin te olvides de encontrarme. Pero pasará, que es lo importante, y aprenderemos a vivir sin necesidad de violarnos a cada segundo; con las reglas más claras, con el reloj más despacio. Y no me pongas esa cara de decepción que esto ya no es un juego corazón, y un día me darás las gracias, como se las cantas a todas. Y por si acaso te quedan dudas te confieso que nunca te quise más allá de un polvo en el salón. Lo demás fue rabia, y no se puede vivir de ella toda la vida.
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