No lo llamaría huida sino agotamiento
En cambio aquí,
Ha sido tan sencillo justificarse que no entiendo porque llegados a ti
se me enredan las letras en disculpas mal alimentadas
de lo sientos que a decir verdad, tampoco mereces.
Se me escapan las respuestas entre silencios
que no me dejan sino contarte que una vez estuvimos dentro
y te perdí entre laberintos de indecisión formados a base de buscar hogar,
y no encontrar más que salas vacías,
repletas de dudas y batallas a medias
Nos lo creímos un tiempo.
Y reconozco que estuvo bien lo de pintarse la cara de estabilidad y entereza.
De seguridad a medias.
Navegábamos en mares tan rectos que casi parecía que resbalaban;
y la sola idea de perturbar tanta calma parecía un sacrilegio
que ninguno estábamos dispuestos a cometer.
que ninguno estábamos dispuestos a cometer.
Sabíamos que llegaría y nos negábamos a aceptarlo
aunque tu afán de controlador del limbo que habíamos fabricado a tientas
te impidió soprenderte. Un imprevisto más, contabas.
Pero te olvidaste de volver a apagar la luz.
te impidió soprenderte. Un imprevisto más, contabas.
Pero te olvidaste de volver a apagar la luz.
Y en cambio a mí me removió cualquier cimiento de ataraxia
que pudiese haber creído construir,
que pudiese haber creído construir,
convirtiendo en humo todas nuestras promesas
de dejar de hacer tantas preguntas y conformarse con seguir viviendo.
Más vale tarde que nunca,
imagino.
imagino.
Todavía es demasiado pronto para mí, es lo que trato de explicarte.
Que prefiero guardarme tus historias y arrepentirme cada noche
que sentarme a esperar que la próxima parada sea la correcta.
Una vez me contaste que preferías los trenes sin vías
y viajar sin molestarte en pedir direcciones.
Pues bien, algo así es lo que está ocurriendo
aunque suponga la ruptura de todas las normas
que con tan poco cuidado te encargaste de forjar en mi cabeza
(Siempre hubo cerraduras demasiado difíciles de forzar,
supongo)
Perdimos tanto tiempo navegando sin rumbo
que acabamos por olvidarnos de buscarlo.
Y no queda más que tomar la iniciativa y salir a buscarlo de estación en estación.
Hay viajes que es mejor hacer solo.
Solo espero que en alguna pausa del odio que te genera la idea de dejar de ser dos,
Solo espero que en alguna pausa del odio que te genera la idea de dejar de ser dos,
puedas entenderlo.
Que nunca fuimos más que una ilusión de colores borrosos
que olvidamos de acabar de dibujar.
En cambio aquí,
los colores retumban más fuertes.
Y por el momento, eso es suficiente.
Y por el momento, eso es suficiente.
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