Llevo varios días tratando
de borrarlo todo. Empezó como una guerra de paredes que me asfixiaban hasta tal
punto que no dormí en casa en toda la semana. Pero había que
hacerlo, ¿verdad?
Y empecé por las
ventanas. Para que entrará la luz que hacía ya tanto tiempo te habías llevado a
base de mentiras y ansiedad. Hay tantas cosas tuyas a mi alrededor que los
recuerdos se me clavan por debajo de las uñas. Y me ahogan hasta no dejarme
respirar. Huele a invierno de los malos, y el frío parece haberse instalado antes
de tiempo por muchas estufas que quiera encender. Huele a vacío. A que ya no
estás.
Y una parte de mí se
alegra de haberse dejado de despertar con moratones en el alma, y le agrada
pensar que por fin puede librarse de unas cadenas que siempre le apretaron
demasiado. Se alegra de haber dejado de vivir asfixiada entre edificios de
cristal. Un paso en falso y las bombas estallaban; y así durante tanto tiempo
que ya no pudo soportarlo más.
La otra parte de mí
se muere de miedo ante un futuro que después de tanto tiempo vuelve a mostrarse
incierto y peligroso. Como aquel mar al que nunca te decidiste a lanzarte
conmigo y se me antojaba tan fascinante y provocador. De repente se ha vuelto
oscuro y no parece sino una tumba excavada a destiempo en la que me he quedado
sin manos que me ayuden a llegar a la orilla.
No obstante todo irá bien,
¿verdad? Eso nos repiten a los dos como si entendiesen algo de lo que hemos
vivido, como si pudiesen comprender el estado de simbiosis en el que nos
encontrábamos encerrados y del que nos han despertado sin ningún tipo de pudor (Creo que ya no me quedan heridas por abrir, si te soy sincera) Aun así, sigue
doliendo tanto que oculto mis ganas de verte entre colchones ajenos y he vivido
ebria más tiempo del que jamás me gustaría reconocerte. Que ya no me queda más
tiempo que regalarte. Te has llevado todo lo que juraste nuestro y aunque lo
intente no encontraré las palabras para pintarte el final feliz que prometí.
Ódiame el tiempo que
necesites, mi vida. Yo en cambio procuraré no olvidarme de nada de todo lo que nunca pudo ser. Y hasta entonces deja que el viento retome su rumbo y nos deje a cada
uno en su destino. Y no te olvides de escribir de vez en cuando aunque no te
atrevas a echarme de menos; y es que este mundo sigue siendo nuestro, solo nuestro…
| Tenerife, April'12 |
No hay comentarios:
Publicar un comentario