martes, 26 de octubre de 2010

Caduco

Pero como todo lo que se apellidaba con un nosotros esta vez tampoco pudo ser normal. Y así pretendiste haber dejado de sentir o quizás te olvidaste de aprender a perdonar… O a pedir perdón. Siempre nos faltó tiempo y nos sobraron palabras. Y la verdad se la gritabas al viento una y otra vez. Tarde. Siempre tarde. Subido en aquel tejado en el que fingías que fumar no era malo, y en el que quedarse dormido y amanecer congelado se había vuelto una costumbre a la que pusiste mi nombre.
Yo no quería esto. De verdad que nunca lo quise. Y como nunca me atreví a llamarte te escribí a diario, cada uno de los días que pasábamos separados. Luego llegaban los reencuentros y con solo mirarme ya estaba todo dicho… Y se nos iban las horas, los minutos, los segundos. Y me comías a besos y me ahogabas en noches infinitas. Tú me mataste, ¿lo sabes? Me mataste de alegría efímera, de felicidad caduca. Y en mis cartas escondía millones de lágrimas que nunca te dije, millones de “lo siento” que nunca me atreví a pronunciar… Quizás esa fuera la razón por la que jamás las abriste. Y a día de hoy siguen escondidas en el mismo cajón que cerraste con llave y fingiste perder. No lo habrías superado, claro que no. Y te sigues convenciendo a ti mismo de que abandonarme siempre fue la mejor opción.

Te confieso que nunca confié en tus despedidas y que todavía cada lunes sigo esperando a que toques mi puerta y me cuentes que todo ha sido un error. Ha llovido mucho desde entonces, lo sé. Pero a ratos todavía siento tu perfume entre mis sábanas, y te aseguro que nunca nadie volvió a tocarme como lo hacías tú…
En los días de lluvia aún ahora me da por buscarte. Y vuelvo a aquel parque a sentarme en el mismo banco que tantas veces nos escuchó discutir  y tantas otras me obligó a echarte de menos. Y me da por llorar, ¿sabes? Me da por regalarte cada lágrima que siempre fue tuya. Que se mezcla con lluvia. Que me sabe a tu sal… Ya no me queda tiempo para salir a buscarte; tú en cambio siempre sabrás donde encontrarme.

No hay comentarios:

Publicar un comentario