miércoles, 1 de noviembre de 2017

out of service.

Me cruzo de brazos ante los que todavía no saben que el abrazo no abriga. Que el abrazo sujeta. Que el abrazo impide que usemos nuestras propias manos para ahogarnos. Que el abrazo salva a uno del otro, los aleja del yo para acercarlos al nos.


i.

Alguien alguna vez me dijo
Que la vida se distingue por dos clases de momentos:
Los que la quieres,
Y los que la odias.
Y que uno debe esforzarse por desnivelar la balanza y conseguir
que los primeros siempre superen a los últimos.
Luego después, ese alguien desapareció.

ii.

Parece que ya hemos estado aquí antes,
reconozco los colores 
como si de una antigua canción se tratase: Blanco, negro, gris.
Nos han robado la saturación en un descuido
y se han escabullido por una puerta de atrás que ya no existe
Como de repetitivo puede ser el mundo a veces:
Blanco, negro, gris.

iii.

una parte de ti ya lo sabía:
“el mundo es una mierda pero hay que tomarlo con paciencia”.
A veces me acuerdo de cuando aún escribíamos poesía en el recreo
y los poemas los escondíamos en los dobladillos de la falda
Más tarde, quemábamos nuestros sueños con papel de fumar
y ya entonces dejamos de creer en los príncipes,
simplemente soñábamos con ser más fuertes,
y vencer al lobo.

Quizás, haya perdido la impunidad de decir que estábamos equivocados,
cuando mi único error fue no aceptar la culpabilidad de mis dudas,
hasta que crecieron y anidaron como un cáncer
hasta que transformaron tu recuerdo en algo turbio, incoloro,
como el gris que en este instante rodea toda la materia.

No me gustó que me conocieses casi como nadie
cuando te convertiste en alguien a quien no conocía

iv.

Número ocupado, me dicen,
Y a mí se me han quedado las manos frías de esperarte;
El corazón ya no responde,
como si también él se hubiera quedado sin batería
como si estuviese pidiendo tiempo muerto,
antes de salir de nuevo al ruedo
y puedan machacarlo otra vez.

v.

Algunas tardes abro la ventana
me tumbo en el suelo de mi habitación, cierro los ojos,
y si me esfuerzo consigo,
que el ruido de los coches me devuelva al Atlántico
Hasta que me doy cuenta
de que nunca he estado en esta playa
tan sola.


No hay comentarios:

Publicar un comentario